El dia que me quieras
no habrá más que armonia
endulzará sus cuerdas
el pájaro cantor
florecerá la vida
no existirá el dolor

Gardel

Lingoteando, tus Pálidos Ojos Azules

LLevo una camiseta
envio una postal
me niego a escribir
me planteo soñar
miro una tienda
respondo una llamada
explico una historia..
acostumbro a reir
ofrezco una sonrisa
soy muy sincera
arreglo una decepción
soporto las mentiras
(piadosas)
hablo de cine
escribo un poema
duermes conmigo
justo a mi lado
en mi pensamiento..
me acurruco junto a ti
y te abrazo fuerte fuerte.

– Es ese momento cuando besas a álguien
y desaparece todo lo que tienes alrededor
y lo único que existe eres tú y esa persona,
y te das cuenta de que esa persona
es el único hombre al que debes besar el resto de tu vida,
y sientes por un momento algo realmente asombroso
y quieres reir y también llorar.
Te inunda la felicidad de haberlo encontrado
y te invade el temor de perderlo al mismo tiempo.

¡DEBERÍAS SABER QUE NO ”DEBERÍAS” NADA EN ABSOLUTO!

Jorge Bucay

                                       

Es cierto, la tristeza de Sol puede ser una noche de verano, o una estúpida risa tonta, hacer el amor o comer algo juntos. Puede ser un parque, o un autobús.

O mirarte a los ojos y gritar(por dentro) cuánto te amo. Pero todo junto ya no es la tristeza de Sol. Es un monstruo, el monstruo que se la está comiendo poco a poco.