Tú dijiste adiós para siempre,
no desde la cima de una colina, en primavera,
ni desde un tren en marcha,
ni desde un muelle, al atardecer,
ni desde el extremo de un camino,
agitando un pañuelo:
en esta era de adelantos tecnológicos,
tú dijiste adiós vía satélite,
en una larguísima distancia,
de modo que la ITT
es también responsable de esa despedida sin
cara, de ese adiós naufragando en la estática,
de esa voz sin labios para besar
por última vez.

L.R. Nogueras

Advertisements