Es cierto, la tristeza de Sol puede ser una noche de verano, o una estúpida risa tonta, hacer el amor o comer algo juntos. Puede ser un parque, o un autobús.

O mirarte a los ojos y gritar(por dentro) cuánto te amo. Pero todo junto ya no es la tristeza de Sol. Es un monstruo, el monstruo que se la está comiendo poco a poco.

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